Renacimiento

Maquiavelo, ¿maquiavélico?

Renacimiento
El gran Maquiavelo

Nicolás Maquiavelo

(1469-1513)

Todo lo astuto y retorcido es maquiavélico, al menos eso dice la Real Academia de la Lengua. Pero, ¿era maquiavélico Maquiavelo?

Lo que escribió lo aprendió en su vida de diplomático y en su trato con personajes, esos sí maquiavélicos, como César Borgia, el hijo del papa Alejandro VI. También debió aprender mucho cuando los Medici lo torturaron  y lo exiliaron a su granja en Sant’Andrea en Percussina, en las afueras de Florencia, donde escribió “El Príncipe” para dárselo como regalo a Lorenzo di Piero de Medici, el nieto de Lorenzo el Magnífico. En la obra Maquiavelo adaptó sus consejos a la única preocupación del nuevo príncipe: mantener el Estado, pero en el intento se pasó por el forro la ética cristiana que por siglos había regido la teoría política medieval y renacentista.

Maquiavelo escribió para las circunstancias que vivían sus lectores previstos. Lo malo fue que las circunstancias cambiaron: la Reforma se extendió por Europa, y las lindas palabras que dedicó a la religión, porque el príncipe tenía que aparentar ser religioso, tuvieron un significado que ni en sus sueños más guajiros hubiera imaginado. Por eso el Cardenal Reginald Pole, último arzobispo católico de Canterbury, se le vino encima diciendo que “El Príncipe” estaba «escrito por el dedo de Satanás», y el abogado francés Innocent Gentillet regó la voz de que la Reforma anglicana y la Matanza de San Bartolomé fueron culpa de la obra de Maquiavelo. El chisme agarró vuelo porque a finales del XVI ya lo “maquiavélico” era sinónimo de marrullero y maquinador.

Si te sirve de consuelo Nicolás, hoy te elevamos de estatus: eres el padre de la “Realpolitik”, eso por lo menos tiene mas caché.

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