Elogio de la Locura

Erasmo, el de la locura

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Retrato de Erasmo, el de Rotterdam (con perdón de Erasmo…y de Rotterdam)

Elogio de Erasmo

Un día como hoy vino al mundo este fruto del revolcón aparatoso entre un sacerdote y su criada. Le pusieron el originalísimo nombre de Geert Geertsen, que quiere decir Gerardo, hijo de Gerardo, pero como con este nombre no iba a llegar a ninguna parte, se lo fue cambiando y de Desyderius pasó a Herasmus y a Roterdam, Rotterdammus o Rotterdammensis…menudo conflicto de identidad debía tener este grande del pensamiento renacentista que hoy conocemos como Erasmo de Rotterdam, amado y odiado por condimentar el platillo caliente de la religión con la salsa del humanismo. Y es que se necesita tenerlos bien puestos para protestar como Lutero sin volverse protestante, en una época de matazón, tortura y quemazón en nombre del Dios del Amor.

Cuando este Erasmo supo que al traductor de sus libros lo habían asado a fuego lento en París, que en Inglaterra le habían quitado la cabeza a sus amigos Tomás Moro y John Fischer y que a Ulrico Zwinglio lo habían matado a mazazos, supo que la batalla por los ideales humanistas estaba perdida y que ya no había cabida para la libertad de pensamiento ni la tolerancia.

Entonces se fue a vivir a Basilea, y de paso a morir porque una noche de lluvia salió de su cuarto con los tenis por delante por una inflamación del intestino, a la altura del colon.

¡Qué locura Erasmo!…y yo aquí haciendo este elogio.

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